El sistema eléctrico español atraviesa un momento de profunda transformación marcado por el fuerte crecimiento de las energías renovables. Este avance es clave para la descarbonización y la transición energética, pero también está generando tensiones regulatorias y operativas que afectan directamente a la industria. En este contexto, las asociaciones ACOGEN, COGEN España y ADAP han presentado un recurso ante el Tribunal Supremo contra el Real Decreto 917/2025, que regula el funcionamiento del sistema eléctrico, al considerar que vulnera la normativa europea en materia de prioridad de despacho.
¿Qué es la prioridad de despacho y por qué es relevante?
La prioridad de despacho determina el orden en el que las distintas tecnologías de generación eléctrica pueden inyectar energía a la red. En España, este orden favorece en primer lugar a las energías renovables, seguidas de la cogeneración, y deja en último lugar al resto de tecnologías convencionales.
En la práctica, este sistema está provocando que, en momentos de alta producción renovable y baja demanda, el operador del sistema ordene la parada de plantas de cogeneración, una tecnología clave para numerosas industrias. Estas paradas no solo afectan a la producción eléctrica, sino también a los procesos térmicos asociados, esenciales para sectores como el químico, alimentario, cerámico, papelero, de refino, agrícola o de tratamiento de residuos.
El encaje con la normativa europea
Uno de los principales argumentos del recurso es que la legislación comunitaria limita la prioridad de despacho. Desde julio de 2019, este trato preferente solo se reconoce a instalaciones anteriores a esa fecha y que no hayan ampliado su capacidad. Sin embargo, según denuncian las asociaciones, en España se estaría aplicando de forma generalizada a un volumen cercano a los 50.000 MW de renovables que no cumplirían estos requisitos.
Esta interpretación, sostienen, genera una distorsión en el funcionamiento del sistema eléctrico y una falta de alineación con el Derecho de la Unión Europea, lo que incrementa la inseguridad jurídica para la industria.
Un sistema cada vez más tensionado
El crecimiento renovable en España ha sido especialmente rápido. A finales de 2019 la potencia instalada rondaba los 53.000 MW, mientras que en 2025 supera ya los 100.000 MW, lo que representa aproximadamente el 68% de la potencia total del país. Sin embargo, la demanda media se sitúa en torno a los 29.000 MW, con picos cercanos a los 40.000 MW.
Esta diferencia está provocando vertidos de energía renovable por falta de demanda y saturación de las redes. De cara a 2030, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) prevé alcanzar los 160.000 MW renovables, un objetivo que exigiría un crecimiento muy significativo del consumo eléctrico en un plazo reducido.
El papel de la cogeneración en la transición energética
Desde el sector recuerdan que la cogeneración es una tecnología eficiente, gestionable y cercana a la demanda, que aporta estabilidad al sistema eléctrico y mejora la eficiencia energética de los procesos industriales. No obstante, en los últimos cinco años se ha visto obligada a detener su producción en un volumen equivalente al de dos centrales nucleares, debido, entre otros factores, al retraso en la convocatoria de las subastas previstas por ley y a la creciente congestión de las redes.
Según Javier Rodríguez, director general de ACOGEN, “el mantenimiento de la industria y un sistema eléctrico seguro y eficiente deberían ser tan esenciales como la producción de energía renovable”, subrayando que ajustar la prioridad de despacho es un paso imprescindible para evitar desequilibrios estructurales.
Hacia un marco más equilibrado
Las asociaciones firmantes del recurso consideran que es responsabilidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico adaptar la normativa española al marco europeo, con el objetivo de:
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Evitar distorsiones en el sistema eléctrico
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Garantizar la seguridad del suministro
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Proteger la competitividad industrial
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Aportar estabilidad y seguridad jurídica
La transición energética no es solo una cuestión de capacidad instalada, sino de gestión inteligente del sistema. Integrar de forma equilibrada renovables y tecnologías gestionables como la cogeneración será clave para asegurar un modelo energético sostenible, seguro y compatible con el tejido industrial del país.